martes, 3 de septiembre de 2013

Mis zapatos                       
De repente me encontré mirando mis zapatos. No tenían nada de extraordinarios sin embargo atraían mi atención de una manera muy significativa.  El resto de mi entorno había desaparecido.
Siempre con la mirada fija en mis zapatos comencé mi recorrido sin saber a dónde me llevarían. Caminé sin resistirme. Transité por lugares desconocidos, oscuros. Noté  un destello  en sus punteras, como si fueran de charol.
 Me detuve delante de una grada, subí un escalón, otro y otro más. De pronto estaba sobre un tablado de madera encerada .Mágicamente comencé a escuchar música y mis pies marcaron el compás. Lento al comienzo, el ritmo se fue acelerando. Las flautas, los panderos y los redoblantes sonaban incansables .Yo seguía las órdenes de mis zapatos que no tenían ninguna intención de descansar.  A mi lado había otros pies que tampoco dejaban de bailar…
Súbitamente  mis zapatos quedaron asomados al vacío. Desde el oscuro foso asomó una  cabeza.  Sonrió  y dijo:
-¿Qué haces espantando? ¡No son ni las seis!
 Desapareció dejando el abismo abierto a mis pies. Abochornada y sumisa comencé el descenso. Mis zapatos negros contaron los escalones. Eran más de diez. Su voz me guiaba;
- ¡Baja con cuidado te podes caer!  Estoy haciendo té…
Me senté  a su lado. Con mis ojos clavados en los zapatos, tomé la taza que me ofrecía, pero no lo miré. Arriba en el desván se oía la vieja  fonola, repitiendo  una  vez  tras otra, la cadencia  ligera de un jig*  irlandés.(247 palabras)
                                                                               Elsa Wade
*jig: danza ligera de origen celta conocida en español como jota.



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