Mis zapatos
De repente
me encontré mirando mis zapatos. No tenían nada de extraordinarios sin embargo
atraían mi atención de una manera muy significativa. El resto de mi entorno había desaparecido.
Siempre con
la mirada fija en mis zapatos comencé mi recorrido sin saber a dónde me
llevarían. Caminé sin resistirme. Transité por lugares desconocidos, oscuros. Noté un destello
en sus punteras, como si fueran de charol.
Me detuve delante de una grada, subí un
escalón, otro y otro más. De pronto estaba sobre un tablado de madera encerada
.Mágicamente comencé a escuchar música y mis pies marcaron el compás. Lento al comienzo, el ritmo se fue acelerando. Las
flautas, los panderos y los redoblantes sonaban incansables .Yo seguía las
órdenes de mis zapatos que no tenían ninguna intención de descansar. A mi lado había otros pies que tampoco
dejaban de bailar…
Súbitamente mis zapatos quedaron asomados al vacío. Desde
el oscuro foso asomó una cabeza. Sonrió
y dijo:
-¿Qué haces
espantando? ¡No son ni las seis!
Desapareció dejando el abismo abierto a mis
pies. Abochornada y sumisa comencé el descenso. Mis zapatos negros contaron los
escalones. Eran más de diez. Su voz me guiaba;
- ¡Baja con
cuidado te podes caer! Estoy haciendo
té…
Me
senté a su lado. Con mis ojos clavados
en los zapatos, tomé la taza que me ofrecía, pero no lo miré. Arriba en el
desván se oía la vieja fonola,
repitiendo una vez
tras otra, la cadencia ligera de
un jig* irlandés.(247 palabras)
Elsa Wade
*jig:
danza ligera de origen celta conocida en español como jota.

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