domingo, 22 de septiembre de 2013

El sillón
Era un  antiguo sillón de madera con la cabeza de un ave de presa tallada en su respaldo, y con apoya brazos terminados en garras. Sentarse en él resultaba un tanto inquietante. Después de la subasta lo ubicaron en un local de compraventa. En su lustrosa madera iba germinando el odio  que lo carcomía como si fueran polillas.
Cuando lo escucho abriendo la puerta  el rencor hizo crepitar sus  encastres y retorció sus  vetas. En el contramarco  se recortó  la figura del causante de su desgracia. El comerciante se aproximó, lo observó largamente y luego se desplomó en su asiento como si siempre le hubiera pertenecido. Ebrio de poder se fue adormeciendo.
Fue entonces que  sus brazos  rodearon su torso y sus potentes garras se fueron acercando a su garganta. Hubo un momento en el que el hombre se sintió sofocado y trató de incorporarse pero fue en vano,  ya se había  cobrado su presa.
En los periódicos de la mañana aparecía la foto de un hombre que había muerto desangrado. Lo más extraño del caso, eran las marcas que tenía en su cuello. Los peritos forenses aseguraban que coincidían con las garras de los brazos del sillón donde lo encontraron sentado.
                                                                          Elsa Wade             




No hay comentarios:

Publicar un comentario