Quien quiera que tú seas,
no importa adonde vas,
de donde hayas venido,
ni cuando partirás.
Eres joven, fuerte, altivo,
No quiero saber más
Yo te amaré tal cual eres
Dijo la niña, a su amante
y en brazos del navegante
se entregó sin titubear.
Antes que llegara el día
la niña amante rendida
él pudo oír sollozar.
Encaramado en tu orgullo,
sigues siempre tu camino
sin mirar quien queda atrás..
No llores así, niña mía,
bien sabes que en pleamar,
he de partir hacia oriente
y no puede zarpar la nave
si no aborda el capitán.
A causa del desencanto
la niña a su ingrato amante
confesó en medio del llanto
Yo sé que es el destino
Sé que pronto partirás
y que cuando te hayas
ido
ya nunca más volverás,
pues eres como un navío
y en pos del sol siempre iras.
Cuando se acerque el estío
yo sé que aquí, no
estarás.
Entonces la niña amante
dejando de lado el llanto
así increpó al navegante
y prosiguió con su canto
Más oye bien lo que digo,
y tenlo siempre presente
¡Tu vida es un gran barullo!
Le dijo sin más ni más…
Vas deshojando capullos
no sabes lo que es amar.
Es un castillo tu orgullo
Mi amor grande como el mar
Más de arena es tu castillo
y mi amor lo ha de arrasar
Entonces un suave arrullo
seguro te hará
ensoñar
y libre ya de tu orgullo
tan solo querrás amar
Continuó la amante niña
profetizando al cantar
Yo sé que es el destino
y que en pos del sol te irás
Más cuando te sientas viejo,
cansado de deambular,
cuando te sepas vencido,
como un potro bravío
que se dejó quebrar,
cuando te sientas solo,
triste y entorpecido,
de los momentos idos
tal vez te has de acordar.
Entonces y solo
entonces
a mi amor querrás tornar
Escucha bien mi
pregunta
¿Crees acaso por fortuna
qué a mí todo me da igual?
¡Necio de ti si eso crees!
¡Cuán equivocado estás!
La doncella que tomaste,
nunca más podrás tomar
Tonta he sido al prodigarme
a quien no me supo amar.
Con amor ardiente y puro
en esa mi vez primera.
No sé si he de encontrar
alguien que bien me quiera
Alguien que tenga los pies
bien asentados en tierra.
Alguien que quiera mujer
para brindarle su abrigo,
Es todo lo que yo pido
para llamarle marido.
Ya no pienso en el amor
porque dentro de mi pecho
tengo el corazón partido
y en mi mente sin razón
llevo tu nombre prendido.
Elsa B. Wade ( 24 /9 / 2005 )

No hay comentarios:
Publicar un comentario