jueves, 7 de noviembre de 2013

EL SERRUCHO
Marcos quería hacer unos arreglos en el techo y necesitaba un serrucho. Como su sueldo era escaso andaba averiguando precios. Su mujer insistió en que fuera a uno de esos  grandes mercados de la construcción .Marcos le aseguró que así lo haría.
Al día siguiente se encontró con un compañero de trabajo. Le contó lo que planeaba  hacer ese fin de semana y lo difícil que le resultaba conseguir todo lo necesario. Su amigo le recomendó que fuera a una casa de compra venta donde a pesar de ser cosas usadas, el precio y la calidad eran buenos.
El sábado Marcos se acercó  hasta la tienda de objetos de segunda mano .Lo atendió un anciano Marcos le explicó lo que necesitaba El viejo sonrió y se fue a la trastienda, al rato apareció con gran serrucho, reluciente como nuevo. Marcos pensó que sería costoso, pero como el precio era  razonable lo compró.
Curioso, preguntó quien había sido su antiguo dueño y se enteró que había pertenecido a un carnicero retirado, por haber sufrido un accidente. Marcos se dirigió a su hogar donde le esperaba un arduo trabajo. Una vez en casa comenzó la tarea. Acomodó uno de los tirantes sobre dos caballetes tomó las medidas  y comenzó a serrucharlo.
Dado el esfuerzo al ir perdiendo fuerza Marcos notó que el serrucho no le respondía. Él quería que el corte fuera derecho pero el serrucho se empeñaba en que fuera sesgado, acercándose peligrosamente a su muñeca
Al comentárselo  a su mujer  ella le dijo;
–El mal carpintero culpa a sus herramientas, mejor sería que descansaras un poco-.
Desoyéndola siguió serruchando. Era una cuestión de honor, ese serrucho no podría con él!
La mujer escuchó el grito y corrió hacia su esposo. Cuando llegó lo vio sosteniendo su mano. Le hizo un torniquete  y llamó a emergencias.
El médico sorprendido por el corte dijo:
 -Normalmente estos accidentes ocurren con sierras eléctricas jamás con un simple serrucho!-
Un especialista en miembros superiores implantó la mano de Marcos que milagrosamente no se había desangrado.
Al volver a casa, la mujer fue a guardar las herramientas, cuando vio los dientes del serrucho manchados de sangre recordó las palabras del médico y dijo para sí:
 – ¡Este no es un “simple” serrucho… Para mi  es carnívoro! -                      

                                                                                                               Elsa Wade

lunes, 4 de noviembre de 2013

Ocio  
Dicen que el ocio es mal consejero, hija mía                                                                                              
Ha de serlo seguramente, si tienes la mente perturbada.
Mas no lo es, si estás en calma.
¿Es malo acaso, tenderse en la cama boca arriba?
¿Observar como se mueven las hojas de una rama
que atrevida, se empecina en asomarse a tu ventana?
¿O soñar que eres insecto , que  una brizna es una liana,
que te mece en la selva más lejana?
¿Qué hay de malo en tenderse cara al cielo
 y sumergirse en ese inmenso lago?
¿Viajar en una nube o ver como planea una gaviota?
Dejar que el sol te envuelva,
sentir como te inunda la modorra.
Sentir que su calor te abrasa, te circunda
y  permanecer inmóvil, sin decir nada.
Sentirse satisfecha, sin desear nada.
Saber que vives, aún sin hacer nada.
Tomar conciencia, de lo que  realmente eres y dar las gracias.
De malo en eso, te lo aseguro no hay absolutamente nada

 Elsa Wade                           



viernes, 1 de noviembre de 2013

El día que partí

Estabas tú,
Estaba ella, estaba él,
Estaban ellos.
Aquellos y los otros.
Yo también estaba allí.
Nunca me fui.
Aun estoy aquí…
Contigo.
Con él, con ella, con ellos.
Con éstos y con aquellos.
Estoy con todos.
Nunca los abandoné.
Te veo.
Lo veo, la veo, los veo.
Me veo.
Puedo verlo todo
Soy parte de todo,
Soy todo
Todos son parte de mí
                    Elsa Wade